(extraído de los Archivos del
Colegio Imperial de Cartografía – sección Pueblos del Norte. Los Hastur)
En las lejanas y montañosas
tierras del norte, más allá del gran Monte Muru, se levanta la imponente
Muralla de la Defensa, más conocida como las Puertas de Hierro.
Se dice que
hace ya muchas eras, un antiguo rey del que ya no se recuerda su nombre, marchó
hacia el norte con la intención de conquistar nuevas tierras para su reino. Para
su sorpresa y contra todo pronóstico su gran ejército encontró la férrea
oposición de un pueblo hasta entonces desconocido, los Hastur, hombres duros y
rudos que habitaban aquellas montañas desde hacía generaciones. Por mucho que el
pobre rey lo intentó sus tropas jamás pudieron derrotar a los indómitos Hastur,
y temiendo que la situación le superara y que aquellos bárbaros arrasaran su
propio reino decidió prohibirles la entrada al suyo levantando en el único paso
entre las montañas una formidable muralla. Los Hastur la llamaban la Puerta de
Hierro.
Leyenda o realidad, lo cierto es que ni el mismo rey Filipo llegó tan
lejos.
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miércoles, 10 de diciembre de 2014
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Destellos de Mundo Cruel: El Rey Zerbín
Por X. Molina
<<Nadie conoce con
exactitud qué empujó al desdichado rey Zerbín a la locura…>> (Crónicas de los Reyes de Balús – Rey Zerbín 2,4)
Lo que en principio debió ser,
como hijo y heredero del gran rey Balús, un reinado duradero y glorioso, acabó
por convertirse en un corto y aciago gobierno. A los pocos meses de ascender al
trono el rey Zerbín dio las primeras muestras de que algo no acababa de
funcionar correctamente en su cabeza, los temidos demonios de la mente se
habían apropiado de su entendimiento. Así pues, la locura se apoderó rápidamente
de la débil mente del rey, haciendo que cada vez fuera más difícil encontrar
algún sentido a sus acciones y mucho menos a su toma de decisiones. Era una
evidencia, el rey había perdido el juicio. Una de las excentricidades más recordadas
del rey Zerbín era sin duda las famosas cenas que organizaba a diario en su
palacio. En LAÛRBE nadie se atrevía a rechazar una invitación para cenar del
excéntrico rey. Lo mejor que podía esperar el asistente era una velada de lo
más desagradable; lo peor una muerte particularmente indigna. Una de sus
diversiones predilectas era invitar a cenar a hombres muy gordos, normalmente
ricos comerciantes de la ciudad o algún que otro noble varón de la corte. Los
hacía acomodarse en grandes almohadones llenos de aire que eran pinchados de
improviso por unos sirvientes, haciendo rodar por el suelo a los obesos
comensales. A otros invitados se les servía comida artificial elaborada con
cristal, mármol y marfil, que por supuesto debían saborear ante el regocijo del
rey.
lunes, 27 de octubre de 2014
Destellos de Mundo Cruel: La Fortaleza de las Nubes
Por X. Molina
La hoy conocida como “La Fortaleza de las Nubes” fue levantada en tiempos del bravo rey Filipo…>> (extraído de los Archivos Generales del Colegio Imperial de Cartografía)
Apenas
unos años después de la desafortunada derrota del rey Filipo frente a los
misteriosos ejércitos Serāmi de la Corte Azul, el recién fundado colegio de
cartógrafos recomendó encarecidamente al rey que construyera en la región una
gran fortaleza. El propósito de los oficiales reales era claro, esta nueva
ciudadela debía proteger las desamparadas fronteras del este del nuevo reino de
Balús, así como servir de advertencia para los enemigos de Balús que acechaban
más allá de las montañas del norte y del sombrío bosque azul. El lugar elegido
por los ingenieros reales fue una estratégica cima, conocida como Tash-Amperi,
y que se levantaba sobre una gran llanura más allá de la ciudad de Arken. Esta
elevación, acechada permanentemente por sinuosas nubes, dominaba sin oposición
toda la planicie. El majestuoso bastión, formado por varios circuitos de
murallas, se erigió sobre unas antiguas ruinas de una civilización olvidada. Al
parecer los cartógrafos reales del rey Filipo no fueron los únicos que pensaron
que ése sería un buen emplazamiento para una fortaleza.
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